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¿Ansiedad por comer? Buscando a los culpables.

Esto que te voy a contar lo trabajé por un largo tiempo, es más, te podría decir que aún no lo tengo dominado, aun así, quiero compartirlo porque estoy segura que no soy la única que padece de este gran problema: la ansiedad por comer.

Cuando viajé fuera de Chile partí llena de ilusiones, sueños y bastantes ganas de viajar por un nuevo país. Conforme fueron pasando los días, todo lo mencionado cambió de color de rosa a color de hormiga y no me estoy quejando, pero debo reconocer que jamás me sentí tan débil como mujer.

No lo niego, estaba en mi zona de confort y resultó ser lo más peligroso, porque me mantenía en un estado neutro, estable, haciéndome creer que era fuerte, luchadora en la vida. Obvio que es verdad, pero me faltaba la seguridad, ese amor propio que tanto hablamos nosotras, las mujeres. Al menos eso creía. Tuve que tocar fondo para darme tiempo de escuchar mi cuerpo-mente y desencadenar aquello que me tenía atada.

La vida que estaba llevando para alcanzar mis metas me autodestruía, todo lo que tenía en mente lo lograba, estaba ávida de más, pero mi salud mental no iba a la par. Resulta que un día, estando a 35º de temperatura en el mes de julio, detecté que tenía una enfermedad, vivía demasiado en el futuro y olvidaba disfrutar de los procesos que me estaban haciendo crecer. Meditando, leyendo historias y analizando, me dije ¡es ansiedad por comer! Busqué ayuda y pedí una cita con un psicólogo, hablamos durante una hora, en resumen, me dijo: cambiarse de país no es fácil, genera muchos cambios estructurales, entre otras cosas. ¡Ahí estaba mi problema! no quería cambiar, no lograba abrazar mi nuevo estilo de vida. Era imposible continuar viviendo como antes, pues ya había enfrentado muchísimas situaciones, por ejemplo, no poder comunicarme, desorientación, soledad, podría seguir.

Tuve que vivir varios procesos para romper barreras, dejar malas prácticas, sanar el corazón y reinventarme. Fue demasiado intenso porque un día estaba muy motivada, al otro, no quería nada. Un día hacía deporte, al otro, no salía de la cama. Imagínate, era verano, perfecto para tomar sol, panoramas, socializar y yo ahí, dándole atención a la mente y mis futuros proyectos, mientras mi día a día se quebraba por completo.

Proyectarme en otro país resultó ser la aventura más…. Aún no puedo definir su cualidad. Todo era nuevo y nadie me conocía. Perseguía una meta, un nuevo idioma, con la mentalidad de tener un plus en mi campo laboral, las comunicaciones, cuando regresara a mi país. El problema: la puerta de mi cabeza estaba totalmente bloqueada para recibir nuevos cambios.

Hablar con mi mamá fue de gran ayuda, ella vivió el proceso conmigo, siempre me dijo que debía sanar mi interior porque el lugar no era el problema, podría estar en Jamaica, tal vez en Tailandia, pero si mi mentalidad sigue igual, sufriría las mismas consecuencias. Desde allí comenzó mi proceso, lamentablemente ya había cometido errores, quería empezar de cero, sin embargo, era la única que lo estaba impidiendo. ¿Será que muchas veces los que no permitimos los cambios somos nosotros mismos?

Mientras buscaba culpables de mi ansiedad por comer, no razonaba que la única culpable era yo. Porque claro, es más fácil mirar al lado y desquitarnos que hacer una introspección. Tardé seis meses en entenderlo, pero lo logré. Obvio que aún hay secuelas, de igual forma estoy más tranquila porque puedo detectarlo, eso antes no ocurría, ¡gran avance!

No sé de cuantas formas pueda afectar esta enfermedad. A mí me provocó comer, comer, comer. Estaba satisfecha y podía seguir picando cada veintes minutos. Me veo delgada, pero sabrán que eso no es sinónimo de bienestar. Creía que haciendo deporte por largos ratos iba a quemar aquello que ingería sin deseo. Había una inconformidad en mi vida. Júlia Farré, tiene un post muy bueno que me ayudó a comprender algunos síntomas.

Con el paso del tiempo, ya más asumida, decidí tomar cartas sobre el asunto y buscar ayuda desde ese ámbito, la alimentación. Reconozco que me falta una buena base informativa acerca de mis hábitos alimenticios. No tengo el recurso monetario para costearlo, de igual forma lo conseguiré, ¡basta de ponerme barreras! Voy a comenzar un nuevo proceso, por cierto, me encanta. El deporte siempre ha estado presente en mi vida, le amo, sin embargo, tengo planes de mirarlo desde otro punto de vista, ya verán.

Además, siempre quise bloguear, pero no me lo permití antes, porque adivinen quien se estaba limitando, sí, yo. Entonces, me dejaré de bobadas y comenzaré a trabajar en este proceso. Compartiré todo aquello que me hará crecer y cambiar mis hábitos para lograr ese anhelado objetivo.

Si tienes problemas de ansiedad por comer, u otro síntoma, mi consejo es que busques ayuda, muchas veces creemos que somos fuertes y podemos contra todo, pero nada más lejano a la realidad. A veces hay que cambiar la ruta, porque la escogida nos trae desgaste y agotamiento. Ante esto, debemos estar tranquilas, pues no pasa nada, nadie tiene el derecho a juzgarnos, aunque la mente nos haga creer que sí. También, es importante la gente que nos rodea.

Ahora sí, vamos por más.

 

 

 

 

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