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BikeTour en Hornopirén

Hornopirén tiene una amplia lista de atractivos y más de turismo aventura.

Yo decidí conocer algunos sectores sobre dos ruedas, la bicicleta, el problema es que por la fecha, septiembre, fiestas patrias en Chile, los prestadores de servicio estaban cerrados. Es una zona que si bien, recibe muchos turistas, esto ocurre la mayor parte en verano (diciembre – marzo). 

Pensé que eso podría ser un problema y no lo fue, porque al preguntarle a un locatario dónde podría encontrar rent a bike, él amablemente me respondió «no arriende nah, yo le ofrezco la mía». No iba a regodearme con semejante propuesta, obvio que feliz fui a buscar su bicicleta para montarla. 

Me pidió que la cuide y, cuando deje de ocuparla se la devuelva, no importando si era el mismo día. ¡Que linda es la gente del sur! Además, me recomendó y orientó para conocer algunos lugares de la zona en bicicleta, por ejemplo, Río Blanco. 

Ese fue mi destino, bastaron 9km para llegar, saliendo desde la misma plaza del pueblo. Lo escogí porque don Pablo me lo recomendó. Me entregó las coordenadas y partí. 

Aunque el día anterior había llovido bastante no hacía frío, por si volvía a llover, me equipé usando; primera capa, tricota, calzas, un pantalón y zapatos impermeables. No tenía casco y según la ley en Chile, no es un requisito en las zonas rurales, igual activé aún más mis sentidos, siempre pendiente de los vehículos. Cuando empecé a avanzar, pude ver a lo lejos que la ruta tenía ciclovía, que brutal! Manejé durante sus 5-6km por ella. Así, mientras avanzaba sacaba fotos a los vecinos que estaban trabajando en sus labores domésticas y campestres, también, el paisaje. A la derecha tan solo verás praderas con vacunos y uno que otro caballo, a tu izquierda verás algo más poblado, aunque el fondo sigue siendo lleno de montañas. LAS AMO. 

Después de mi desorientación, llegué al puente del Río Negro, es que no estaba al cien segura de la ruta. Ante la duda,  le pregunté a una señora que estaba colgando sus vestidos y toallas en los cordeles ubicados en medio de su hectárea. Hola, hacia donde puedo encontrar el Río Blanco, le dije. Siga derecho y en la primera curva vuelva a virar a su derecha. No hay por donde perderse, aparte está señalizado, me respondió. No se diga más, seguí pedaleando por lo menos 6′ más, cuando tomé la derecha, paf! me encontré de frente con la cordillera cerro inexplorado. Perpleja por la majestuosa montaña tuve que detenerme unos minutos, pero fue un poco más adelante, cuando empezaron las curvas. Sentí miedo, no sabía que podía aparecer entre medio de los bosques que había, aparte escuchaba la corriente del agua provocando aún más suspenso en mi interior. Bajé de la bicicleta e ingresé a un camino de ripio que había, estacioné la bicicleta y empecé a caminar; caminé, caminé, hasta que entendí que esa no era una huella. Me tuve que devolver hacia la carretera. Seguí sin dudar, de pronto, me encuentro con una cascada de frente, podía oír sin interrupciones; las aves, el viento soplando y la presencia del río. Jamás vi algo igual y no era por los árboles y la cascada, sino que el sol estaba posándose donde nacía ésta mientras las nubes corriendo al compás del viento, saludaban. La siguiente foto dejó el registro de mi cara cuando percibí ese momento. 

Mi cara cuando veo el espectáculo de la naturaleza
Mi cara mientras miro el espectáculo natural.
 

Aún no estaba en mi destino, por lo tanto había que continuar, atravesé un puente que cada 100 metros cambiaba su nombre, fue loco eso, solo pasa en Chile; Puente los Tábanos, Puente Trato  terminando en Puente Chaiguaco.  

Cruzando el puente que tiene tres nombres, le digo así porque cada 100 metros o un poco más, pasa de ser Puente Los Tábanos a Puente Trato y termina en Puente Chaiguaco. Me detuve a sacar unas fotos, porque justo a mano izquierda había una cascada maravillosa y el sol se posó sobre ella, mientras pasaban las nubes, el viento las movía y aparecían los rayos del sol. ¡Que onda el espectáculo que me estaba dando la naturaleza! Solo daba las gracias y abrazaba la energía que me estaba rodeando. 

Seguí mi rumbo hacia el Río Blanco, ya cada vez estaba más cerca, sabía porque escuchaba la potencia del agua. Además, leí el letrero que decía: Puente Río Blanco. Entonces, estacioné mi bici y aprecié las aguas turquesas. Wow, que increíbles colores.   

No conforme con lo que estaba experimentando, bajé el puente para sentarme en la roca que se percibe en la imagen. Con mucha cautela y siguiendo la huella del sendero llegué sin problemas, pero antes de sentarme, pasé a tocar el agua y es bastante fría, aparte que ya venía con las manos congeladas por no tener guantes, de igual formas necesitaba sensaciones, emociones, aumentar mi adrenalina y así fue. 

Ya cómoda para disfrutar en primera fila, saqué mi banano para reponer energías, mientras disfrutaba de la película en vivo que me estaba dando. 

 

 

3 Comentarios

  • amadou gaye

    J’ai eu la chance de te rencontrer au cours de te voyage une âme bénite ,quand on va à la conquête du monde on colonise les coeurs sur son chemins .Mon grand père disait » un jeune qui voyage partout à travers le monde ,voit plus loin qu’un vieillard assis durant des années ». Je suis ravis de te faire ta connaissance , de faire des échanges en connaissances culturelles et en expériences .
    En lisant ton BikeTour , j’ai l’impression de partage ton voyage avec toi ,tellement c’est beau et vivifiant en expérience .Je t’encourage dans ton challenge

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